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Ficha Técnica 

Real Madrid: Casilla; Danilo (Benzema, 79´), Ramos, Varane, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric; Asensio (Morata, 52´), Lucas Vázquez (Kovacic, 71´) y Cristiano Ronaldo.

RC Celta: Sergio; Hugo Mallo, Cabral, Roncaglia, Jonny; Radoja, Marcelo Díaz, Tucu Hernández; Wass (Guidetti, 88´), Bongonda (Pione Sisto, 86´) y Aspas (Sergi Gómez, 81´).

Goles: 0-1: Aspas (64´); 1-1: Marcelo (69´); 1-2: Jonny (70´).

Árbitro: Fernández Borbalán (comité andaluz).

Incidencias: partido de Ida de los cuartos de final de la Copa del Rey disputado en el Santiago Bernabéu.

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Cuando alguien se aventura a afirmar que una eliminatoria copera ante un club que lleva varias temporadas cumpliendo objetivos que no hace mucho parecían imposibles, puede hacerlo por dos cosas. La primera por desconocimiento del equipo rival, propiciado por esa eterna manía que tiene esa parte del mal llamado periodismo deportivo español, de sólo hablar de dos clubes. La segunda puede ser por haber perdido el norte y formar parte de esa especie de secta cerrada a los aduladores de los poderosos. Pues ayer, sus egos sufrieron un gran traspiés, vieron como sus premoniciones se desvanecían ante una realidad, el Celta suma su sexta victoria consecutiva y 5 de 5 en 2017.

Los olívicos llegaban a la cita copera con Orellana apartado del equipo y el club buscándole salida. Pudo ser una mecha, pero la profesionalidad y la ilusión del equipo, no lo permitió. El Celta salió a intentar hacer su juego, presionar al rival, atacar y evitar problemas en defensa. Se cumplieron todas las expectativas y el conjunto gallego anuló a un Madrid que vuelve a caer por segundo partido consecutivo. Los millones y los contactos, en ocasiones, no bastan.

Saltaron al césped del estadio capitalino los de Berizzo y desde el primer momento mostraron sus mejores armas. Aspas y Bongonda asfixiaban en la primera línea de presión, mientras que la medular sumaba en el despliegue de apoyo en todo el campo. Todos a una, uniendo esfuerzos para seguir soñando. La posesión era del cuadro local, pero el peligro no existía, salvo tímidos disparos desde larga distancia, que apenas inquietaron a Sergio. Cabral y Roncaglia estuvieron sublimes cortando las alas a los atacantes merengues. La labor de Mallo y Jonny fue impecable, evitando el peligro por banda, muy bien secundados por los extremos.

Ya en la segunda mitad, llegó el espectáculo, y lo puso el Celta, cuando empezó a controlar el cuero, a reavivar la presión en ataque y a creer en que una vez más, podían tumbar a otro grande, en su feudo, en donde se creía invicto después de tanto tiempo. Un centro de Bongonda desde la banda fue el prolegómeno al primer tanto olívico. Marcelo despejaba mal y el cazador se preparaba para aprovechar su suerte. No fallaba Aspas, que sigue a lo suyo, anotando tantos, sacando su magia y demostrando que esta temporada quiere superarse más si cabe.

Poco duró la alegría, porque el choque iba a vivir 6 minutos de infarto. Marcelo establecía las tablas en el luminoso, cinco minutos más tarde, pero era la noche de LosOtros 18, era una noche antiduopolio, era la noche del Celta. Aspas volvía a presionar, robaba el cuero y metía un pase entrelíneas para Jonny, que batía a Kiko Casilla.

Mandaba el Celta, que silenciaba a un estadio ya de por su silencioso, de no ser por el run run que se escuchaba en la grada. Los blancos perdieron los nervios y recurrieron a las artimañas que tantas veces le han dado efectos y que tanto nos aburren. No cayó Fernández Borbalan en la trampa, que no hizo caso a las protestas y castigó sus faltas de desesperación. El colmó llegó con el cambio de Wass, salió en ese momento a relucir el ego, con Casemiro, Marcelo y Ramos desatados exigiendo al danés rapidez, cuando se marchaba. Pero las prisas tampoco servían. El Celta no dio opción.

Foto: La Liga

 

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