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Luis Ledesma-Opta/Goal.- Iago Aspas es más que un jugador. Más que un mago. Más que un símbolo. Iago Aspas es el rey. Un futbolista capaz de insuflar esperanza a un equipo herido, a una afición molesta e incluso a un deporte con dudas. Iago Aspas es único, una rara avis en el fútbol moderno que es capaz de salvar a su equipo de manera agónica con la misma naturalidad que mostrar sus épicas lágrimas en las cámaras. Y es capaz de lograrlo en las peores condiciones posibles. Con el partido cuesta arriba y el diluvio universal cayendo sobre la preocupación de Balaídos.

Una primera parte para olvidar. A priori, la lluvia adelantaba un partido de transiciones difíciles pero con intensidad. Y eso lo supo ver mucho mejor la Real Sociedad, que sin muchos alardes, cada vez que superaba la línea de tres cuartos, ponía en peligro al conjunto de Fran Escribá, cuya mejor noticia en los primeros 45 minutos de partido fue Rubén Blanco y su valentía -hasta cuatro paradas realizó el meta pontevedrés-.

Recibimiento de la afición al RC Celta – Foto: LaLiga

Mereció adelantarse la Real Sociedad en varias ocasiones que desbarató el portero gallego del Celta, sobre todo, un par de latigazos desde fuera del área, el primero de un inspirado Theo Hernández, que recordó al vendaval del Alavés, y otro minutos después de Igor Zubeldia, en la que fue la mejor intervención del portero de Mos en la primera mitad, impidiendo que el trallazo del de Azkoitia se alojase en la escuadra celtiña.

Pero fue de la manera más cruel como se adelantó la Real Sociedad. Gracias a un penalti cometido por una tan imprudente como inofensiva entrada de Lucas Olaza sobre Mikel Oyarzabal que transformó Willian José con su habitual sangre fría -ocho penaltis marcados de 10 lanzamientos-. El gol reactivó al Celta, no para jugar bien peros sí para apretar más. Así, el conjunto gallego dispuso de su única ocasión cuando Iago Aspas encaró a Gerónimo Rulli tras aprovechar un regalo de un rival pero su cuchara made in Raúl González se marchó fuera por muy poco.

En la segunda parte todo cambió. Y muy rápido. Casi en la primera acción tras la reanudación, un balón en largo deja completamente solo a Iago Aspas ante Gerónimo Rulli y ya se sabe lo que sucede cuando el genio de Moaña se encuentra ante esta afrenta. O gol o casi gol o penalti. El internacional español cayó derribado y con un disparo seco y centrado batió al portero argentino. Como hace una semana ante el Villarreal y hace unos días en El Alcoraz, la remontada cogía color.

Pero primero tuvo que ser expulsado Willian José por una supuesta agresión a un rival. Con uno menos, la Real Sociedad dio un peligroso paso atrás que aprovechó el conjunto celeste para adjudicarse la victoria. En el minuto 70, una buena internada de Hugo Mallo terminó en un centro cerrado al segundo palo que recogió Iago Aspas para apuntarse el segundo de la noche y llevar la algarabía a las gradas de Balaídos. Y no contento con ello, ya con la Real volcada, una jugada del nº 10 por banda izquierda terminó con el balón en pies de Ryad Boudebouz que terminó asistiendo a un Maxi Gómez para marcar a puerta vacía. Con el rey, la esperanza ha vuelto. Con Iago Aspas, la salvación es un hecho.