Hoy me levantaba con una carta en el Whatsapp  de un aficionado de Club Ourense Baloncesto que explica a la perfección como se siente un aficionado al club en el día que se cumple un año del ascenso a la Liga ACB y que trata de hacerle entender a una ciudad que el COB es mucho más que un club, mucho más que deporte, que está por encima de la política, aunque se dependa, por desgracia, de ella… ¡el COB es un sentimiento!

 

Ayer dejé de sentir. El vacío, sin tristeza, alegría, ira, preocupación, desasosiego ni desilusión se apoderó de mí. Posiblemente el cansancio fue lo más parecido a un sentimiento que conseguí vivir durante bastantes minutos, posiblemente más de una hora. Fue en la Asamblea a la que acudí de Ourense en Común, al verme “luchando” contra actores que hace quince días no tenían ni por qué saber lo que era el Club Ourense Baloncesto. Tras las noticias mañaneras del PSOE, la reunión promovida por el grupo de la Marea fue el último vestigio de un ascenso a la ACB que hoy cumple un año para Ourense. 365 días de camino empedrado que han cansado más a la ciudad que 365 kilómetros de cualquier carrera flandrien. 365 días de trabajo, sufrimiento y desgaste para una situación sin solución y que en menos de quince días será ya de no retorno.

 

“Confort letter”, “aval institucional” y “fondo retornable” generan tres conjuntos de palabras que se han repetido de boca de los ourensanos innumerables veces en el último año. Tres expresiones que solo han logrado que el club, un año después, esté en el mismo lugar que al principio. O peor. “Modificación de crédito” fue el nuevo conjunto de palabras que pareció dar una solución, pero no triunfó. A la dificultad de negociar entre ABANCA, ACB, Concello y Diputación se unieron con esta nueva medida todos los grupos políticos del Concello (PP, Democracia Orensana, PSOE, Ourense en Común). Éramos pocos y parió la abuela. Con tantos factores en la ecuación el interés real del deporte desapareció, y los intereses propios políticos de cada grupo pasaron a ser el la clave de negociación.

 

Los enumerados son los actores últimos que han llevado a Ourense a esta situación: la famosa Auditoría, el CSD, la exclusión injustificada de ACB y el acuerdo in-extremis con la liga como salvación del club fueron antes. También la inacción de instituciones y retraso injustificado de ABANCA, quien jugó tanto tiempo como quiso con el club. Miles de actores y, entre medias, el Consejo de Administración. Dirigidos, lastrados y utilizados hasta quedar señalados como el grupo que puede hacer de Ourense el mayor ridículo de la historia de España. No busquen corregir lo sucedido, no busquen culpas. Esta, de suceder lo que no debería nunca pasar, acabará repartida entre todos los actores arriba mencionados. En ese momento solo quedará decir: “Entre todos lo mataron y él solo se murió”.

 

Mientras tanto, quedan 14 días. Todos han obrado mal y quizás la solución solo pase por una hostia a tiempo en el lugar indicado. Yo estaré preparado para ayudar a darla, sin cansancio y sin dejar de volver a sentir. El deporte que hace un año me hizo feliz lo merece. Sé que no seré el único. Ourense es ACB.

 

Roi

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