Álex Giménez – Barcelona, 10 may (EFE).- Los gimnasios españoles, un sector en alza antes del confinamiento, preparan su reactivación tras dos meses de paro obligado por la crisis de la COVID-19 para afrontar su «nueva normalidad» particular, en la que guantes y mascarillas serán tan necesarios como lo eran toallas y refrigerios hasta ahora.

Por lo que respecta a sus infraestructuras, los clubes de ‘fitness’, centros caracterizados por su alta concentración de clientes, tendrán que adoptar nuevos protocolos de seguridad.

Tal y como explican a EFE responsables de la cadena de gimnasios DiR, con una cincuentena de centros y más de 100.000 socios, la entrada de clientes será mucho más estricta en la reapertura, con limitaciones obligadas de aforo de entre «el 30 % y el 50 %» y la desaparición de los vestuarios, cuyas duchas y fuentes dejarán de estar operativas y servirán únicamente para «guardar objetos personales».

En lo que respecta a la experiencia del usuario, el distanciamiento social de metro y medio, la desinfección de manos y el uso de mascarillas y guantes será de obligado cumplimiento.

«Yo el único cambio que voy a notar es que voy a llevar guantes y una mascarilla. Es un escenario un tanto rocambolesco, porque nunca te has visto en esa situación», explicó a EFE Manu Soto, entrenador personal en la cadena Duet Fiet de Barcelona.

Manuel, que trabaja desde 2018 en la capital catalana gracias al acuerdo que mantiene su empresa, Ensa Sport, con la cadena Viva Gym, propietaria de Duet Fiet, asegura que, más allá del atípico distanciamiento social, los usuarios del gimnasio no notarán grandes cambios en su día a día.

«Todo dependerá del cliente. Yo he hecho un tanteo con los míos y todos están deseando volver al gimnasio. Solo uno o dos me han dicho que no les importaría trabajar al aire libre por el temor y las medidas de seguridad», comentó el entrenador.

Viva Gym, líder en el sector a nivel peninsular con 49 gimnasios en España y 43 en Portugal, todavía está ultimando sus protocolos de seguridad, aunque las medidas a adoptar estarán basadas en turnos de acceso.

«Para el control de aforo, se hará una especie de lista para que los usuarios apunten sus horarios. Se va a controlar todo para que sea lo más coherente posible», añadió Manuel.

Sobre la posible realización de test a entrenadores y clientes, el sevillano aseguró que, al menos por el momento, la empresa se limitará a tomas de temperatura y labores de desinfección intensivas.

Pese a los esfuerzos por poner facilidades al usuario, las perspectivas de futuro de los principales operadores de gimnasios en España, cuyo negocio crecía a un ritmo medio del 7,4 % en el primer trimestre del año, no son positivas.

Según recoge el último estudio elaborado por el portal especializado en economía deportiva ‘Palco23’, el 64,2 % de los grandes grupos que gestionan centros de ‘fitness’ cree que los usuarios tardarán más de seis meses en recuperar la confianza para acudir a centros con normalidad.

Manuel, por otro lado, se mostró más optimista con la vuelta al trabajo, al considerar que el ‘boom’ de los entrenamientos en casa durante las primeras semanas de confinamiento «ha bajado mucho» y que la gente está «desmotivada con ganas de ir al gimnasio».

«Hay personas con recelo por los espacios cerrados o la higiene, pero creo que la vuelta va a ser buena porque la gente quiere volver a la normalidad y echa de menos el entrenamiento que hacían en el gimnasios», sentenció el entrenador personal.