Segovia, 2 abr (EFE).- El grupo «Naveras que Corren», formado por una treintena de mujeres que salen a corren juntas en la localidad Nava de la Asunción (Segovia), ha organizado una carrera virtual a la que se ha inscrito más de 600 personas y cuya recaudación con la compra de dorsales irá destinada a la investigación sobre el coronavirus.

Según ha explicado a Efe una de las administradoras del grupo, Esther Sanz, el próximo domingo día 5 a las 12:00 horas todos los inscritos correrán en sus casas tres kilómetros, al tiempo de comparten en redes sociales su experiencia.

La iniciativa ha tenido una acogida mucho mayor de la esperada, según ha manifestado Sanz, ya que, a partir del pasado miércoles, día en que se abrieron las inscripciones, comenzaron a apuntarse sólo algunos conocidos del pueblo, pero ahora, gracias a la difusión, ya se han apuntado más de 600 personas.

Hasta el viernes, cuando se cerrará el plazo, los interesados pueden realizar el ingreso de dos euros en una cuenta bancaria difundida por redes sociales y enviar el comprobante junto a su nombre, para que el grupo, ayudado por la Asociación Deportiva Pedestres de Nava, pueda generar un dorsal y remitirlo al corredor.

Los participantes pueden entonces imprimirlo o, en el caso de no tener impresora, hacer una réplica a mano, como ya han hecho varios corredores, según han hecho saber a las organizadoras a través de las redes sociales.

El dinero recaudado, que este jueves superaba los 1.500 euros, irá destinado de forma íntegra al movimiento «#YoMeCorono», en el que trabajan médicos e investigadores de la Fundación Lucha contra el Sida, IrsiCaixa y el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol y que ha recaudado más de 1.500.000 euros.

Esta carrera en casa surge de la mano de «Naveras que corren», un grupo de unas 30 mujeres que se pusieron en contacto en el pueblo por iniciativa de Esther Sanz y Tatiana Vírseda, después de percibir que las vecinas de la localidad tenían voluntad de practicar el deporte, pero también algunos reparos.

El miedo a salir solas ante el riesgo de sufrir algún tipo de violencia, la dificultad para conciliar este tiempo de ocio con los cuidados familiares o incluso «la vergüenza» de tomar esta iniciativa son algunos de los problemas a los que se enfrentaban estas vecinas, según ha reproducido Sanz.