Ramón Orosa – Madrid, 15 sep (EFE).- La Vuelta 2019, que finalizó este domingo en Madrid, dejará para el recuerdo cinco nombres que pueden resumirla desde la salida en las Salinas de Torrevieja y la llegada a Madrid tras tres semanas largas de competición que coronaron a Primoz Roglic, metieron en el podio a Alejandro Valverde y Tadej Pogacar, fueron esquivas con el ciclismo colombiano y cuestionaron permanentemente, para bien o para mal, al Movistar.

PRIMOZ ROGLIC

Indiscutible ganador. Fue merecedor de un triunfo que cimentó su triunfo en la única contrarreloj individual de la carrera, la de Pau a mitad de carrera, de la que salió con una Roja que ya no abandonó. El esloveno se sobrepuso a una caída del Jumbo-Vusma ya en la primera etapa, la contrarreloj por equipos, y a partir de ahí estuvo siempre con los mejores. Antes de hacerse con el maillot de líder y después. Y, además, cuando pasó por apuros contó con ayuda externa. En la escapada en la que se metió Quintana, camino de Guadalajara, el salvó el Astana; y cuando se cayó en dirección a Toledo, le salvaron los jueces, que le permitieron enlazar tras coche. Aún así, el más fuerte y el más regular.

TADEJ POGACAR

La gran revelación. Ya había apuntado maneras ganador el Tour del Porvenir en 2018 y en el Algarve y California esta misma temporada. Pero lo de esta Vuelta ha sido brutal. Tres triunfos de etapa en tres escenarios de entidad: Andorra, Los Machucos y Gredos. En tres de las cinco principales jornadas de montaña de la carrera. Y las tres veces escapado. Su exhibición del penúltimo día sacando a Nairo Quintana del podio y amenazando incluso el segundo puesto de Valverde quedará como hito difícil de igual para un imberbe como él, que solo tiene 20 años. Pogacar, siendo ya presente, es el futuro.

ALEJANDRO VALVERDE

Eterno. Otro podio más para el ‘Bala’, que mejora con los años. Con 39 años completó una de sus mejores Vueltas. Como con 38 se vistió por primera vez de ‘arcoíris’. Este año, además, salvó un ciclismo español a la baja y sin esperanzas a las que agarrarse que no sean para las de su sempiterno candidato a todo. Ganó una de las etapas más bonitas, en Mas de la Costa, y hasta amagó con buscar en la penúltima etapa la Roja. Pero la ventaja de Roglic era demasiada, el Mundial está a la Vuelta de la esquina y en él se quiere mantener de oro. Tocaba guardar fuerzas y ya estaba «encantadísimo» con su nuevo podio, su séptimo en La Vuelta. Sigue siendo la referencia.

LA DECEPCIÓN COLOMBIANA

Ni Nairo Quintana ni Miguel Ángel López estuvieron a la altura esperada. Y no fue porque no lo intentasen. Nairo se metió en aventuras en las que no acostumbra, pero de las que pudo sacar petróleo. Primero en un corte en la segunda etapa del que sacó un triunfo parcial en Calpe y una candidatura a la Roja. Y ya en la parte final en una escapada masiva hacia Guadalajara que le pudo dar su segunda Vuelta si no llega a tomar cartas en el asunto el Astana.

El equipo kazajo mantuvo la fe hasta el final, pero a su líder le fallaron las fuerzas y, otra vez, la suerte. No paró de amagar y atacar, pero una caída bajo el aguacero de Andorra anegó sus ilusiones y sus posibilidades. Y unas declaraciones incendiarias en las que metió de por medio a Valverde, un icono, le perseguirán en el tiempo.

El derrumbe el penúltimo día de Nairo y López, a los que reventó Pogacar, fue la imagen de un ciclismo que, no obstante, sigue amenazando con dominar en el futuro y que destapó otra perla: Sergio Higuita, vencedor en Becerril de la Sierra.

MOVISTAR

Para bien o para mal siempre protagonista. Claros y oscuros. Ganador por equipos para redondear el hito de ser el primer equipo en ganar esa clasificación en las tres grandes vueltas en una temporada. Un éxito, aunque de poco impacto. Más lo tuvo su movimiento en Escalona, enfilando hacia Toledo. El equipo telefónico tiró por delante del pelotón tras una caída del líder Roglic y el candidato López -según su director José Luis Arrieta, siguiendo el plan previsto-, y se desató una polémica que acabó con el Movistar y Miguel Ángel López pidiendo «disculpas». El equipo azul por su comportamiento en la carretera y el ‘Supermán’ celeste por sus palabras fuera de ella. Un segundo y un cuarto puesto en la general, más una etapa, no es mal motín. Pero comportamientos en carrera que resumió en Andorra Marc Soler con un feo gesto dan mala imagen. Que contrarresta Valverde, eterno icono popular.