Foto: Le Tour de France

(EFE).- El Tour de 2020, cuyo recorrido fue presentado este martes, presenta la montaña como principal clave, puertos desconocidos, etapas en las que el viento puede ser clave y una cronoescalada final en La Planche de Belles Filles.

Estas son las cinco claves de la edición del año próximo:

– Los Alpes el segundo día

A tiro de piedra de Niza se encuentran los Alpes del sur, una tentación demasiado grande para que los organizadores no acudieran a puertos que suele ascender la París-Niza. Colmiane, Turini y Èze obligarán a los organismos a estar a tope desde el inicio. Será más difícil programar un Tour de menos como hacen muchos de los favoritos en los últimos años.

– No más de dos días sin montaña

Una tendencia que se acentúa porque la montaña está presente en cada rincón. No hay más de dos etapas sin que las carreteras se pongan cuesta arriba. El Tour ha buscado puertos en toda la geografía francesa y pese a no tener algunos de los gigantes clásicos, el recorrido cuenta con más desnivel que otros años. El Macizo Central, el Jura y los Vosgos completan a los tradicionales Alpes y Pirineos.

– El viento en el Atlántico

Por si fuera poco, una de esas etapas llanas discurre a orillas del Atlántico, entre las islas de Olèron y Ré, donde acecha el peligro del viento y la perspectiva de abanicos, que en las últimas ediciones han tirado por tierra las opciones de algunos de los pretendientes a la general que los afrontaron despistados.

– Puertos desconocidos

Se acabaron los hábitos. La edición de 2020 renuncia a monumentos como el Tourmalet, el Galibier, el Mont Ventoux o el Alpe d’Huez y apuesta por nuevos puertos, desconocidos pero que los organizadores consideran tan duros como los otros. El Mont Aigoual, el Puy mary, el Grand Colombier o Lure, todos ellos inéditos, acechan a los favoritos, junto a otros puertos que hacía años que no se afrontaban, como el mítico Orcières-Merlette, donde en 1971 Luis Ocaña puso contra las cuerdas a Eddy Merckx. Antes de su dramática caída unos días más tarde en el descenso del puerto de Menté.

– Cronoescalada definitiva

Cada vez menos habitual en el Tour, la lucha contra el reloj tendrá la última palabra en la próxima edición, aunque en forma de cronoescalada de 36 kilómetros con final en la cumbre de La Planche des Belles Filles, en el macizo de los Vosgos. Una etapa con tres partes: una primera plana, otra en falso llano y los seis últimos kilómetros de ascenso a este puerto con una pendiente media del 8,5 %. Al día siguiente, paseo triunfal del ganador y podium definitivo en los Campos Elíseos de París. EFE