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Carlos Alberto Fernández – A Coruña, 21 jul (EFE).- El Deportivo afronta una etapa incierta, no solo por las circunstancias internas del club, sino también por que ha descendido en los terrenos de juego, pero no se da por equipo de Segunda B y ha anunciado que emprenderá todas las acciones necesarias para pelear en los despachos su continuidad en el fútbol profesional.

Los blanquiazules han vuelto, cuarenta años después, a Segunda División B y lo han hecho por culpa de un final de temporada nefasto en el césped y por una polémica decisión consensuada por LaLiga y la Federación Española de Fútbol, con el respaldo del Consejo Superior de Deportes: suspender su partido y disputar el resto de una jornada con horarios unificados.

A partir de ahora, todo está en el aire: la categoría en la que militará el próximo curso, el proyecto deportivo, los jugadores que tenían la continuidad garantizada en caso de permanencia y que quedarán liberados con un descenso, el contrato de su técnico, que contemplaba el descenso a Segunda B, o el regreso de Juan Carlos Valerón y Fran González.

De los dos exjugadores blanquiazules, al menos el canario tenía su plaza asegurada en el organigrama del club siempre que este continuara en el fútbol profesional.

El presidente del Deportivo, Fernando Vidal, y su asesor deportivo, Richard Barral, han afirmado tras el descenso que no están pensando en Segunda B, sino en la continuidad del equipo en el fútbol profesional y el club luchará por eso.

Considera que se ha vulnerado claramente el principio de igualdad al suspenderse su partido y no el resto de los encuentros. Los resultados del Albacete y el Lugo han supuesto el descenso matemático del equipo.

El Deportivo aboga por repetir la jornada o que le den una plaza en Segunda División el próximo curso, al igual que el Numancia, que también descendió este lunes, y la categoría de plata tenga dos equipos más.

Si eso no pasa, se verá abocado a Segunda B y a una larga batalla judicial que se prevé larga y complicada.

Ahora mismo, el Deportivo se centra en los recursos que presentará para intentar quedarse en el fútbol profesional la próxima temporada y, paralelamente, en la Asamblea de socios que se celebrará la próxima semana.

En ella, la entidad financiera Abanca pasará de principal acreedor a máximo accionista al capitalizar 35 millones de euros de la deuda contraída por el club.

Eso supondrá un balón de oxígeno importante con la reducción de ingresos que tendrá el Deportivo si se confirma la pérdida de categoría.

Abanca jugó el papel de socio económico del actual presidente del club, Fernando Vidal, en su proyecto para asumir la dirección de la entidad blanquiazul a mediados de esta temporada, con el equipo colista de Segunda División.

Aunque se aferraba a sus remotas opciones de quedarse en LaLiga SmartBank, se contemplaba el descenso a Segunda B. Incluso el contrato del técnico, Fernando Vázquez, incluía su continuidad en el equipo en caso de perder la categoría.

El entrenador gallego sacó al Deportivo del pozo, pero, al igual que le pasó en Primera División en 2013, su primera etapa en el club, al equipo se le escapó la permanencia a última hora tras una espectacular remontada, ahora con un efecto aun más dramático y en circunstancias extrañas al no haberse disputado su partido.