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Carlos Alberto Fernández – A Coruña, 21 oct (EFE).- En la derrota ante el Málaga (0-2), el segundo entrenador del Deportivo esta temporada, Luis César Sampedro, utilizó el mismo once con el que se despidió Juan Antonio Albacete Anquela, pero con peor resultado y los jugadores exhibieron una fragilidad mental y futbolística alarmante que se puede explicar desde cinco claves.


1.- El mismo once, sensaciones diferentes.

Anquela fue despedido después del partido ante el Almería en la décima jornada del curso, una cita en la que sus jugadores se entregaron a la causa, presionaron, pelearon y lo intentaron.

Pudieron ganar, pudieron perder y acabaron empatando (0-0); frente al Málaga, que tenía los mismos puntos que el Deportivo, Luis César eligió el mismo once que su antecesor pero en el terreno de juego nada tuvo que ver su equipo con el de dos jornadas antes.

2.- Una semana de trabajo que decae en diez minutos.

El Deportivo se preparó para ser un equipo más sólido, para intentar crear juego y poder superar al Málaga, pero en los diez primeros minutos de partido concedió una ocasión clara y Javi Montero personalizó la fragilidad de la plantilla con un pésimo despeje y nervios en la salida del balón, un error tras otro.

Bóveda, uno de los capitanes de la temporada pasada, ahora sin brazalete, lo analizó: «Intentar darle una explicación fijándonos solo en lo futbolístico y lo táctico no nos lleva a nada. Esto pasa a un plano más anímico, a lo psicológico».

«Es frustrante estar siete días pensando en el Málaga, en todo lo que nos jugábamos, en la situación que tenemos, en que no nos quede nada dentro y ver los primeros quince minutos, que son difíciles de explicar», aseguró el lateral.

3.- Un mar de dudas.

El técnico también reconoció las dudas del equipo, pues ellos mismos se complican la vida y así «jugadas que se pueden resolver con facilidad se convierten en acciones de mucho peligro» en el área propia.

«Hay lagunas de concentración por pensar en el error anterior. Hay que pensar en la siguiente jugada», explicó Luis César tras el partido.

El Málaga percibió los desajustes del Deportivo, la debilidad defensiva, los problemas para generar fútbol y tuvo ocasiones para golear, pero desperdició varias ante Dani Giménez, que también se sumó a las pifias de su equipo en el segundo gol andaluz, ya en los instantes finales.

4.- Las piezas no encajan.

El Deportivo es un puzzle y las piezas no conectan, con una defensa endeble, un centro del campo incapaz de tejer fútbol y un ataque desorientado.

Cuenta con uno de los mejores jugadores a balón parado de la categoría, Ager Aketxe, pero sus prestaciones decaen con el balón en juego.

Otro arquitecto del fútbol, el japonés Shibasaki, está lejos de dar en el equipo la imagen que ofrece en la selección de su país.

El fútbol no fluye por las bandas y los delanteros se desgastan sin rematar y, cuando tienen una, la fallan, como Longo ante el Málaga.

5.- Juventud e inexperiencia.

Posiciones claves del equipo están en manos de jugadores con muy poca experiencia en el fútbol profesional, como el centro de la defensa y eso, en el Deportivo, candidato, a priori, al ascenso, es un hándicap si el colectivo no acompaña y los resultados no llegan a un equipo que partía con el objetivo del ascenso y que demanda una gran responsabilidad.