Foto: Martina Miser

La jornada final del Torneo Internacional Junior P. de Pontevedra ha sido todo un éxito. Como consecuencia de la lluvia las finales se tuvieron que cambiar de las pistas duras exteriores a las canchas cubiertas de tierra batida. En el tenis la superficie de juego es fundamental en cuanto a la táctica y estrategia, desde ayer por la tarde todos los finalistas apuraron sus entrenamientos en tierra porque sabían que la lluvia estaba anunciada y que las finales tendrían que jugarse en tierra.

La jornada comenzó con la final femenina, se enfrentaban la rusa Alina Shcherbinina y la húngara Amarissa Toth. Se cumplió el pronóstico ya que se enfrentaban la cabeza de serie número cuatro y la número dos, resultando ganadora la jugadora de Hungría Amarissa que ganó el partido por un resultado de 62 63. La primera había eliminado previamente a la gallega Jessica Bouzas.

Toth demostró desde un comienzo tener las ideas mucho más claras mientras que Alina pasaba de un juego conservador a un ataque desordenado. Esto provocó que Amarissa se escapase rápidamente en el marcador por cuatro juegos a uno, esta diferencia desestabilizó todavía más a una Alina que no paraba de mirar a la grada buscando respuestas en su entrenadora. El segundo set comenzó con más de lo mismo, Toth no fallaba una bola y Shcherbinina no paraba de fallar después de largos peloteos o se precipitaba buscando golpes ganadores en malas posiciones. En apenas una hora y veinte minutos se acababa un partido dominado de cabo a rabo por Amarissa que sentenció el segundo set por seis a tres.

A continuación se disputó la final masculina, los protagonistas eran el británico Felix Gill, tercer cabeza de serie, y el noruego Herman Hoeyeraal que no partía como cabeza de serie. Aparentemente el hecho de que se jugase sobre pista de tierra batida favorecía al británico, Felix es un jugador zurdo con gran potencia en el tren inferior y que se mueve por la pista con una velocidad fantástica. Además de esto, Gill tiene un juego muy liftado que se ve favorecido en las pistas de tierra batida. Por otra lado teníamos a noruego de 1,98 metros de estatura que basa su juego en un servicio demoledor y en una derecha rapidísima, es decir, un típico jugador de pista rápida. Pues bien, todo salió al contrario de lo previsto, si fue cierto que el inglés ganaba los puntos largos; como indicaba el guion, pero Herman basándose en su saque y de verdaderos estacazos de derecha se mantenía firme al servicio. Ante este panorama todo parecía que el tie-break era inevitable para definir la primera manga, así fue. En este momento Felix pinchó mentalmente, no fue capaz de soportar la presión a la que le sometió su rival y cedió el tie-break por un claro siete a uno. En el segundo set ambos jugadores fueron manteniendo el saque hasta el cuatro iguales, Hoeyeraal decidió presionar a Gill subiendo a la red y funcionó, rompió su saque y ya solamente necesitaba mantener su servicio para sentenciar el partido. Y ya creo que lo mantuvo, un ace y dos puntos directos de servicio pusieron al noruego con un cuarenta a nada, ante esta situación el británico estaba totalmente cabizbajo y era evidente que había perdido toda fe en remontar el partido. Un peloteo intenso finalizó con una bola de derecha a la red de Felix que daba por finalizado el partido, el numeroso público asistente a la final ya conocía el campeón de 2019.

La entrega de trofeos estuvo presidida por D. Daniel Benavides, jefe del servicio de deportes de la Xunta de Galicia en Pontevedra; D. José Mosquera, presidente de la Federación Gallega de Tenis y D. Francisco Hernández, presidente del CCD Sanxenxo. Las autoridades presente tuvieron palabras de felicitación para los jugadores y no podían olvidarse, y no lo hicieron, de alabar la magnífica labor de toda la organización que había hecho posible el torneo.

Nota de prensa de la Federación Gallega de Tenis