José Antonio Pascual – Madrid, 28 dic (EFE).- La pandemia de la COVID-19 ha marcado absolutamente la hoja de ruta mundial en este 2020 y cómo no, el deporte y el fútbol se han visto notablemente afectados, tanto que el parón obligado ha dado paso a la congestión y hasta saturación para esta fase final de año y los próximos.

Todos los calendarios se vieron determinados por el coronavirus. Todas las competiciones ligueras y de selecciones tuvieron que detenerse durante varios meses.

En los momentos más duros al mundo del fútbol no le quedó otra que mirar a ligas menores que se pusieron en marcha mientras en el resto de países el parón era absoluto. Bielorrusia, Nicaragua, Turkmenistán o Burundi fueron la ‘salvación’ para los amantes del balompié, ávidos de ver rodar el balón.

Organismos internacionales y nacionales no tuvieron más remedio que ponerse manos a la obra y, de acuerdo con las autoridades sanitarias, establecer protocolos estrictos para el momento de la vuelta cuando la pandemia lo permitiera.

Los calendarios saltaron por los aires. Grandes torneos internacionales, como la Eurocopa o la Copa América, fueron cancelados, sin olvidar los Juegos Olímpicos o torneos continentales de categorías inferiores.

Numerosas ligas nacionales 2019/20 no llegaron a reanudarse. Algunas proclamaron campeones con lo que se había jugado, como por ejemplo en Francia, y otras se finalizaron a toda velocidad y sin público en las gradas.

La Liga de Campeones y la Liga Europa, los dos grandes torneos de clubes europeos, se disputaron en Portugal y Alemania, respectivamente, bajo el formato de fase final y sin público. El Bayern Múnich y el Sevilla se coronaron en Lisboa y Colonia. La ‘Champions’ femenina se jugó en Bilbao y San Sebastián también bajo el mismo sistema con un nuevo título para el Olympique Lyon.,

En Asia, la ‘Champions’ se está disputando también a toda velocidad en modo burbuja en Catar y la Copa Libertadores, la competición bandera de América, también se vio afectada, tanto que aún está pendiente de resolución, prevista para enero de 2021.

Como si fuera un trazado de fichas de dominó prácticamente todo el calendario ha ido cayendo y de ese parón, con los jugadores entrenándose en sus casas como podían, se ha pasado a la congestión.

Los clubes apenas han podido hacer pretemporada, la campaña 2020/21 ha comenzado de nuevo a la carrera en todas las competiciones, sin apenas margen de maniobra, sin casi descanso.

Las bajas por positivos en COVID-19 y las lesiones se han convertido en una consecuencia inevitable pese a que la FIFA, bajo los auspicios de la International Board (IFAB) acordó por el bien de la salud permitir cinco cambios por equipo en cada partido en vez de los tres.

La salud de los jugadores, como ha reiterado Gianni Infantino, presidente de la FIFA, es lo más importante. Los sindicatos de futbolistas, encabezados por el internacional, la FIFPro, han advertido de este grave problema.

«La gestión actual del calendario de partidos durante este periodo de emergencia carece de consideraciones suficientes para su salud, bienestar y rendimiento, y requiere una revisión urgente y continua por parte de los organizadores de la competición», indicó FIFPro.

«Los futbolistas ya están sufriendo fatiga debido al ciclo de la competición en curso, los partidos consecutivos y la falta de descanso y recuperación adecuados durante el periodo de verano europeo. Esto, a su vez, les pone en un riesgo elevado de estrés y lesiones. La tarea del cuidado a los futbolistas debe ser el principio más importante durante todo el periodo del calendario de emergencias implementado durante la pandemia del COVID-19», apunta el sindicato mundial.

Aún así se antoja imposible evitar el ‘fútbol non stop’ para recuperar el tiempo y los torneos perdidos después de que los efectos económicos de la pandemia hayan sido tremendos para los clubes, jugadores y demás instituciones.

La Navidad apenas ofrecerá descanso. Las ligas tienen calendarios más que ajustados y las selecciones van a toda marcha también. Apenas hay espacios.

En Europa por ejemplo, los equipos nacionales clasificados para la Eurocopa, trasladada a 11 junio-11 julio de 2021, no tendrán apenas opciones para prepararla con amistosos y deberán ponerse a punto con los primeros encuentros de la fase de clasificación para el Mundial 2022.

La Copa América se jugará en esas mismas fechas de 2021, la Copa de África se ha trasladado de 2021 a enero de 2022 en Camerún y la Eurocopa femenina ha pasado también a 2022 (6 julio-31 julio en Camerún).

Los jóvenes, muchos de ellos ya instalados en la elite, no se quedan cortos. Tienen también el Europeo sub’21, cuya fase final se jugará en dos partes en Hungría y Eslovenia, primero entre el 24 y el 31 de marzo, la ronda de grupos, y del 31 de mayo al 6 de junio los encuentros finales. Otros torneos de categorías inferiores, en cambio, tuvieron que ser suspendidos.

La FIFA decidió finalmente que no comenzara a disputarse el nuevo Mundial de Clubes con más equipos en 2021, previsto para China, y pasó el fijado para este año, con el formato tradicional con siete equipos, a noviembre-diciembre de 2021 en Japón.

El ‘Bureau’ del Consejo de la FIFA también decidió que los mundiales femeninos sub’20 y sub’17 no se jueguen en 2021 y pasen a disputarse en los países previstos, Costa Rica e India, respectivamente, en 2022.

Asimismo, acordó cancelar las ediciones de 2021 de los Mundiales sub’20 y sub’18, y nombrar a Indonesia y a Perú, anfitriones de dichos torneos en 2021, organizadores de las ediciones de 2023.

En su última conferencia de prensa, telemática, tras la reunión del consejo de la FIFA, Infantino consideró determinante «encontrar el equilibrio», tarea que a su juicio «no es fácil», por lo que conminó a «elaborar una serie de normas con un protocolo detallado, que intenta proteger la salud de los jugadores, lo más importante».

Por el momento, pese a los insistentes intentos, no se ha encontrado esa solución y ese equilibrio. La congestión marca la nueva vida del fútbol.