Soñar no sólo sale gratis, sino que una vez que se empieza a ello, puede soñarse sin coste, pero también sin límite.

La Selección española Sub-20 femenina parece afanada en ello y tras llegar por primera vez a unas semifinales de una Copa del Mundo, ahora se ha marcado la proeza soñada de apear a las anfitrionas para pelear por el título. 

En un partido sufrido hasta el final, el seleccionador repetía de inicio el mismo equipo que se impuso hace cuatro días a Nigeria en la anterior eliminatoria y desde los primeros compases la semifinal tomaba carices bien conocidos.

España dominaba la posesión de la pelota con un porcentaje superior al 70%, mientras Francia aguardaba su oportunidad en el robo  la rápida salida de sus interiores.

España ha tenido que resistir más de veinte minutos con una jugadora menos sobre el campo

El en costado derecho del ataque galo emergía la figura de Emelyne Laurent, rapidísima y plena de verticalidad. Suya era la primera gran ocasión del partido.

Reaccionaban pronto las internacionales a la amenaza y paulatinamente se hacían con el mando del partido llegando con peligro a la portería gala, sobre todo con un remate de Maite Oroz y otro de Damaris Egurrola en una acción de estrategia.

La partida de ajedrez planteada por ambos técnicos se marchaba con tablas al descanso y en la reanudación todo iba a cambiar gracias a la determinación de las internacionales en buscar su lugar en la historia.

A los seis minutos del segundo acto, las internacionales peleaban con fe un balón llegado desde la derecha al que Patricia Guijarro, casada con el gol en este Mundial, mandaba mansamente al fondo de la portería de Chavas.

Aturdidas las francesas, su técnico movía el banquillo para que ingresase en el campo la rutilante estrella del PSG Marie-Antoinette Katoto, mientras que Andrea Sierra suplía a Lucía Rodríguez en la defensa española.

La Selección controlaba las embestidas locales, pero en un lance del encuentro a veinte minutos de la conclusión, Aitana Bonmatí veía su segunda tarjeta amarilla y todo se complicaba.

Más aún cuando un discutible penalti por mano de Laia Aleixandri daba a Francia su gran oportunidad que Cata Coll, enorme ante Katoto, frustraba con una parada antológica.

Restaba un cuarto de hora de sufrimiento con Eva Navarro haciendo las veces de delantera y la portería asediada. Todo se tambaleaba, pero el espíritu de este equipo hacía que el embrujo no se rompiese.

Sonaba el silbatazo final y con él, el júbilo de los aficionados españoles que este viernes verán a España luchar por el título contra la todopoderosa Japón. Por soñar que no quede.

RFEF/Saúl Ramos

Foto: Jssús Acebes