El partido, convertido en la fiesta del fútbol sala gallego, fue creciendo en emoción hasta alcanzar el cénit en unos últimos minutos de la segunda parte de auténtico infarto, con una afición poiense que dio calor a las gradas del Pabellón Municipal de Pontevedra.

Como se esperaba en la previa el encuentro empezó con mucha cautela entre dos equipos que se conocen bien y que no pueden estar más igualados. Buena fe de ello nos lo dan los dos empates a un gol registrados en los partidos de liga en donde se encontraron y sus posiciones en la tabla, quinto el Poio y sexto el Ourense a solo un punto.

De esta manera la primera parte nos deparó un encuentro trabado y con pocas ocasiones claras. Las porteras apenas tuvieron que hacer acto de presencia, toda vez que el objetivo de las dos escuadras se centró más en defender e intentar cazar alguna contra que en buscar la portería rival de forma vehemente.

 

En la segunda parte, no obstante, todo cambió. El Ourense se volcó sobre la portería de Silvia y el Poio empezó a sufrir. La defensa rojilla tuvo que multiplicarse para solventar las llegadas de las ourensanas. En este período solo el balón parado ayudó al equipo de Marcio Santos a crear peligro. El primer tiempo había resultado limpio pero tras el paso por vestuarios creció la intensidad, y con ella las faltas. En una de las múltiples de las que gozó el Poio cerca del área llegó el primer tanto, obra de Patri, que perforó la portería visitante con un chut potentísimo que se coló muy cerca de la escuadra.

El gol revitalizó a las rojillas e hizo que llegasen sus mejores minutos del partido. Tras varias ocasiones locales llegó el gol que parecía sentenciar la final. Jenni, incombustible durante todo el partido, le dejó un balón en bandeja de plata a Jessy, que fusiló prácticamente a puerta vacía para llevar el delirio a las gradas. No todo estaba hecho, sin embargo. Las ourensanas pasaron a juego de cinco e iniciaron un asedio constante sobre la portería de Silvia, mientras el Poio esperaba agazapado e intentaba sentenciar a la contra.

Sara Moreno, a falta de pocos minutos para el final, anotó el 2-1 y puso todavía más pimienta a un choque que se había convertido en un correcalles.  Ceci falló poco después un doble penalti que hubiese puesto punto y final al partido. No obstante el marcador ya no se movería y los aficionados rojillos pudieron festejar sobre la pista con las jugadoras y el cuerpo técnico un día histórico.

FGFS