Santiago de Compostela, 23 Ene (EFE).- La plantilla del Monbus Obradoiro reanudó este sábado los entrenamientos en grupo tras superar el brote de coronavirus que afectó a la mayoría de los jugadores, casi un mes después de detectar el primer afectado por la COVID-19.

“Ha sido una vuelta muy progresiva. A medida que se iban recibiendo las altas médicas, se realizaban pruebas para conocer el estado de salud y comenzar con el trabajo individual, tanto de fuerza como técnico. Cada jugador está teniendo una incorporación distinta, ya que vienen de tener una sintomatología y estado de forma diferentes”, explicó el preparador físico de la primera plantilla, Rubén Vieira.

El técnico Moncho Fernández citó a 16 jugadores de la primera plantilla y dos del filial –Roberto Cubero y Guillermo González– para esta primera sesión de trabajo, en la que ya participó el base griego Antonis Koniaris, que llega cedido desde el Olympiacos.

El preparador físico del Obradoiro destacó que lo más importante en estos primeros días es “individualizar todo el trabajo” y ser “muy progresivos” con las cargas para evitar lesiones, al tiempo que no escondió su satisfacción por haber completado el primer entrenamiento en grupo porque “cuando falta lo más importante, la salud, le damos importancia a cada pequeño detalle”.

“Poder entrenar todos juntos es un gran logro para nosotros. Debemos ver el vaso medio-lleno. Hemos tenido un problema de salud en la gran mayoría de la plantilla y ahora tenemos que pensar en mejorar cada día para llegar lo mejor posible a la competición. Ahora más que nunca tenemos que ir día a día, sumando cargas progresivamente para ver cómo lo asimila cada jugador”, señaló.

Vieira dijo estar “convencido” de que llegarán “en el mejor estado posible” a su próximo partido contra el Retabet Bilbao Basket, programado para el sábado 30 en el Multiusos Fontes do Sar.