Sergi Escudero – Barcelona, 21 mar (EFE).- Habrá un antes y un después del coronavirus. Ningún ámbito de la sociedad occidental será el mismo que antes de que la pandemia transformara la cotidianeidad de nuestras vidas. Tampoco la del deporte.

Solo falta por saber cuál será el nivel de afectación que tendrá. Seguramente se necesitarán meses para empezar a saberlo con precisión, pero los estudiosos y especialistas del sector consultados por EFE ya empiezan a intuir algunos de esos nuevos escenarios.

«El cambio de paradigma tendrá lugar en la gestión, no en la práctica de la actividad física. No se dejarán de hacer maratones ni deportes individuales ni de equipo, por ejemplo. Pero habrá más agilidad en las reuniones. La mayoría serán virtuales, como las de las juntas directivas. Y los clubes y las federaciones acelerarán los trámites y tendrán una gestión diaria más telemática», prevé Gerard Esteva, presidente de la UFEC (Unión de Federaciones Deportivas Catalanas).

«Espero que se incentive más lo humano y lo sostenible», declara Roberto Cachán, antropólogo deportivo. «A partir de ahora se debería centrar más la atención en las personas y no tanto en los objetivos deportivos, que a día de hoy están politizados y mercantilizados», plantea.

Maria Elena Fort, abogada, diputada del Parlamento de Cataluña y exdirectiva del FC Barcelona, cree que el mundo irá «hacia la proximidad» después de esta crisis.

«Quizá entenderemos que la globalización tiene unos límites y puede que se dejen de hacer finales de competiciones estatales en países extranjeros, porque el mundo ya no funcionará así», opina.

En cambio, Jordi Brescó, coautor de ‘Rivalidades Crónicas’ (Panenka), un libro que centra su temática en diez rivalidades ciudadanas que tienen lugar en el fútbol europeo, no cree que la pandemia vaya a transformar el mundo del deporte.

«No creo que haya un cambio de paradigma después de la crisis del coronavirus. Una situación como la que estamos viviendo tendría que conllevar una reflexión profunda sobre los modelos deportivos que nos rigen, especialmente respecto a quien toma las decisiones y con qué prioridades lo hace», apunta.

Además, Brescó tienen claro que «cuando todo esto acabe habrá unas ganas tan locas de volver a la normalidad que todos estos debates quedarán enterrados».

«Lo del ‘pan y el circo’ se llevará al extremo», añade. Y eso que considera que el espectador es a quien menos se ha tenido en cuenta en el inicio de la crisis: «La presencia o no de aficionados dentro del estadio fue el elemento que menos pesó en la balanza a la hora de tomar decisiones. Los contratos televisivos, por ejemplo, fueron prioritarios. Sino fuese así, la posibilidad de jugar a puerta cerrada ni se plantearía».

En la misma línea se expresa Cachán, quien considera que «está todo tan sobredimensionado», empezando por las competiciones y las horas de retransmisiones deportivas por televisión, «que se ha caído en un vicio total y cualquier cosa vale».

Y esto no sucede tan solo en el mundo del deporte, también en del arte o en el del turismo», añade el antropólogo.

Sea como sea, lo único seguro es que este parón obligado tendrá como consecuencia unas enormes pérdidas económicas que los clubes, las entidades y las organizaciones deportivas tendrán que afrontar de la mejor manera que puedan.

La UFEC, por ejemplo, anunció el jueves que elaborará un informe mediante la empresa auditora PricewaterhouseCoopers para conocer el impacto directo que esta crisis tendrá en el mundo del deporte catalán.

«El objetivo es doble: tener herramientas para pedir ayudas para superar la situación actual y ayudar a prepararse mejor para situaciones semejantes en futuras crisis», afirma su presidente.

«Es imposible calcular ahora cuál puede ser la duración y el impacto económico de esta crisis», explica Albert Deulofeu, el economista de la candidatura de Toni Freixa en las elecciones a la presidencia del Barça del 2015.

«Lo que sí es probable es que la deuda pública se sitúe entre el 110 y el 120% del PIB a finales de año a causa de las medidas de reactivación económica y ayuda a las familias», vaticina.

El teletrabajo, la bolsa de horas o pactar vacaciones anticipadas, si es posible, son mecanismos que permiten flexibilizar esta complicad situación. Y también los expedientes de regulación temporal de empleo como herramienta para el mantenimiento de los puestos de trabajo y que ya se han puesto en marcha en el Ademar de León, el Las Palmas o en el Olympique de Lyon.

Otra medida posible es la del Hearts de la liga escocesa de fútbol. Su propietaria y presidenta, Ann Budge, ha pedido a los jugadores de la primera plantilla, a los entrenadores y a los trabajadores del club a tiempo completo que se rebajen el sueldo a la mitad desde principios de abril y hasta que dure el parón para poder salvar el club económicamente.

«La reducción de ingresos por la suspensión de partidos no es sostenible si no se toman medidas para reducir el sueldo de los trabajadores y de más gente», dijo Budge.

«Hasta ahora, en los contratos deportivos no teníamos previstas ciertas cosas que a partir de ahora sí que se tendrán en cuenta», valora la abogada Maria Elena Fort: «Todos los contratos profesionales, no solo los deportivos, contemplarán situaciones como esta que hasta el momento no habíamos vivido y, por lo tanto, no habíamos tenido que resolver».

En cambio, no lo ve así el economista Albert Deulofeu, quien considera que «es difícil que a partir de ahora se incluyan nuevas cláusulas en los contratos deportivos que contemplen situaciones de fuerza mayor como esta».

«Ante situaciones imprevistas de tal dimensión, lo que cambia es la normativa, como estamos comprobando estos días», indica. Según su opinión, además, los presupuestos que se hagan en el futuro tampoco contemplarán estos contratiempos, «a no ser que se vuelvan recurrentes».