Atlético de Madrid: Moyá; Juanfran, Godín, Giménez, Filipe Luis; Gabi, Koke, Saúl (Óliver Torres, min. 62), Carrasco (Correa, min. 58); Griezmann y Vietto.

RC Celta de Vigo: Rubén Blanco (Sergio, min. 46); Hugo Mallo, Cabral, Sergi Gómez, Jonny; Radoja, Wass, Pablo Hernández; Orellana, Iago Aspas y Guidetti (Beauvue, min. 80).

Goles: 

1-1, min.28, Griezmann

2-3, min. 81, Correa

0-1, min. 21, Pablo Hernández

1-2, min. 58, Guidetti

1-3, min. 63, Pablo Hernández. 

Árbitro: Mateu Lahoz (comité valenciano). Mostró tarjeta amarilla a Vietto, Filipe Luis, Gabi y Koke por parte del Atlético de Madrid mientras que por parte del Celta vieron cartulina amarilla Hugo Mallo y Guidetti.

 

Afouteza y corazón conquistan el Calderón

 

El Celta muestra su repertorio en un encuentro en el que fue de menos a más. Los olívicos desquiciaron a un Atlético que recibe 3 tantos en competición oficial un año después. La mejor defensa de Europa sucumbió a dos testarazos de Pablo Hernández y el obús de Guidetti. Griezmann y Correa anotaron los tantos rojiblancos.

Hay noches para la épica, para rememorar los grandes hitos, para hacer honor a otros días lejanos de gloria. Durante una semana, el gol del “Toto” Berizzo al Atlético de Madrid en la campaña 2002-2003 recorrió las redes sociales de la parroquia viguesa. Un tanto de valor, de osadía, de afouteza. Un tanto que invitó a soñar a los olívicos, que le hizo recordar sus mejores momentos y con el que creían en una nueva hazaña. Sin embargo, no era fácil la tarea, pues tocaba bailar con un hueso duro de roer. Este Atlético puede presumir de muchas cosas, pero en especial de haberse mostrado como una muralla sólida, un muro infranqueable que a hasta esta noche, tan solo había recibido 11 tantos en lo que va de temporada. Pero hasta las defensas más sólidas pueden acabar sucumbiendo.

El encuentro arrancó con un Atlético muy dinámico, con dinamita y velocidad en ataque, pero al que le faltó concretar su arreón inicial. Simeone apostó por Griezmann, Vietto y Carrasco en ataque, lo pagó la zaga visitante, que se las vio y deseó en los primeros compases para detener sus acometidas. Koke mandó un primer aviso con un disparo que se marchó rozando la meta de Rubén Blanco. Los colchoneros gozaban de la posesión y empezaban a inquietar y a generar peligro.

12615519_10153306691201969_7139210976602608888_oAguantaban los de Berizzo una y otra vez las llegadas de los locales, que a pesar de gozar del control del encuentro, no acertaban a dar un paso más y definir ante la meta de Rubén. El guardameta olívico tuvo que ponerse el traje de faena y desbaratar varias oportunidades rivales. Tanto en un mano a mano con Saúl, como deteniendo sendos disparos desde la frontal de Koke y Griezmann. Quiso la mala suerte, que en uno de esos, Vietto metiese el pie y le fracturase una costilla, aunque aguantó sobre el césped hasta el descanso.

Lo estaba pasando mal el Celta, y todo hacía presagiar una noche de mucho sufrimiento, cuando ocurrió algo que no se ve todos los días. El rey de las jugadas a balón parado recibía su primer noqueó de la noche. Saque de esquina en corto de los visitantes, Orellana recibe, la coloca en el corazón del área y un testarazo inapelable del Tucu, elevándose sobre Godín, permitía a los de Berizzo adelantarse en el marcador. Ver para creer, los olívicos convertían en gol su primera llegada a puerta y ante un experto de la estrategia.

El tanto espoleó a un equipo que se vino más arriba y que probó fortuna con asociaciones y disparos lejanos, como uno de Aspas que detuvo Moyá o a través de internadas desde segunda línea. Se encontraban ya cómodos los vigueses, cuando llegó su concesión en defensa. Carrasco disparó desde la frontal, Rubén rechazó el cuero, que llegó a las botas de Griezmann, que solo tuvo que colocarla, pese al toque de mano del guardameta. El choque se igualaba y el Atlético necesitaba un tanto para meterse en la eliminatoria. El empate dejaba paso al merecido descanso tras unos primeros 45 minutos en los que los rojiblancos habían mostrado más cartas.

 

Una segunda parte meteórica

 

El paso por el túnel de vestuarios cambió por completo la dinámica del encuentro. El Celta se vino arriba. Berizzo había dosificado a los suyos en Vallecas, dando minutos a los menos habituales, lo que permitió a los titulares habituales dar un punto más de frescura e intensidad al juego de los suyos. Salieron motivados y acabaron imponiendo su ley. Se fueron al ataque los olívicos e intentaron contener las respuestas de los del Cholo.

Avisaron los visitantes con un tanto anulado. Fue el preludio de lo que le esperaba al Atlético. Guidetti servía en línea de fondo tras superar a Moyá, pero el balón salió por línea de fondo y el remate de Pablo Hernández no subió al marcador. No tardaría el sueco en dar una nueva alegría a la afición viguesa. Saúl se complicaba y perdía un balón en la medular, el cuero le llegaba a Guidetti, que echaba a galopar, pero sin apenas recorrer un par de metros, y con muchos de por medio a la portería, se sacaba un latigazo que limpiaba las telarañas de la guardameta defendida de Moyá. Chicharrazo inapelable que volvía a poner al Celta por delante y que supuso una losa para los colchoneros.

 

En un partido vibrante, lleno de alternativas, los vigueses han logrado el pase a semifinales 15 años después de su última presencia

 

Llegaron entonces los mejores minutos olívicos, con mucho toque y manejo del partido, con llegadas de peligro y con algún que otro susto, como un remate de Correa que se marchaba rechazado o alguna tímida llegada rojiblanca. Todavía se guardaban un as en la manga los de Berizzo y volvió a llegar desde la banda. Hugo Mallo servía al corazón del área un pase de Wass. El “Tucu” volvía a ganarle la partida a los centrales y con un nuevo remate, establecía el 1-3.

El tano tumbó al Atlético, que respondería en los últimos minutos con un tanto de Correa. El argentino, que hacía rato que había salido en detrimento de Carrasco, fue de lo mejor de los suyos, pero no suficiente. Entremedias, también hubo momentos poco emotivos para el fútbol. Giménez sacó a pasear la pierna en la cara de Guidetti, Koke dejó un recado a Tucu en forma de codazo y Gabi también pudo ver la segunda amarilla tras una dura entrada. Godín tampoco se quedó corto y es que parecía que a los del Cholo, los habían desquiciado por primera vez esta temporada.

El pitido final supuso el culmen para un Celta que partió al Calderón sin la vitola de favorito y que acabó rompiendo todos los pronósticos posibles, hasta los del Cholo, que presumía una eliminatoria al 50%. Los olívicos regresan a semifinales de Copa del Rey y sueñan ya con una final que lleva muchos años buscando. Una final que sea diferente a las ya vividas y que permita a los olívicos levantar el trofeo de K.O. por primera vez en su historia.

 

Foto: La Liga