CD Barco suma una nueva jornada sin perder tras empatar a cero goles contra el Alondras. Partido con una lectura eminentemente práctica, de adaptación a las circunstancias, lo que pudimos presenciar en esta jornada sobre el empapado sintético del Morrazo. La tarde no estaba para muchas florituras en la villa pontevedresa y los hombres de Javi Rey, sin hacer su mejor juego, sí supieron tirarle beneficio -quizás el máximo posible- a la visita a un rival muy complicado en su feudo.

 

Los primeros acompases del juego fueron de ritmo alto por las dos partes, con ocasiones en las dos áreas y disputa de poder a poder. Poco a poco los valdeorreses se fueron haciendo con el mando del partido, buscando sorprender arriba con el trabajo incesante de Mitogo y la mobilidade de Tato. De esta primera mitad destacamos un tiro de Arce desde la frontal, desviado a córner, y una bonita combinación entre Mitogo y Diego Tato que remató con la caída de este último dentro del área sin que el colegiado viese nada que mereciese castigo. El conjunto local buscó sus opciones con lanzamientos desde lejos, anulados por la perfecta reacción del portero Macía. En el flanco izquierdo del ataque cangués hace falta citar, con el número 11 en el dorsal, su hombre más incisivo en este período, curiosamente valdeorrés de nacimiento y -no por casualidad- de nombre genuinamente barquense: Mauro. En los últimos cinco minutos del primer tiempo aumentó la presión local sobre la defensa valdeorresa, pero sin generar ocasiones claras de batir la portería.

La segunda mitad siguió una evolución inversa a la anteriormente descrita: salida con ánimo de los vestuarios por parte del cuadro local, que dispuso de una ocasión para batir al guardameta Macía, tirando alto, lejos del marco, después de salir a despejar un balón, y después juego-control de los valdeorreses y crecimiento sobre el campo segundo iban pasando los minutos. Los cambios hechos por Javi Rey le dieron solidez en la zona ancha, con el habitual equilibrio que acerca Rubén García -a parte de algunos detalles exquisitos-; Adil, ahora en la banda derecha, consiguió anular las peligrosas incursiones de  Mauro; y el escurridizo e impredecible Rodri comenzó a ser una pesadilla para a defensa contraria. Y, con todo esto, un hombre que hace crecer su leyenda en cada partido, que ataca e incluso que defiende, que hace de todo y todo lo hace bien: David G. Mitogo!.

En este período el tiempo parecía correr a favor de los intereses de los barquenses, llegan las mejores ocasiones en las botas de Rodri, de lado a lado, una por cada banda, que obligan a emplearse a fondo el portero Martín para evitar el gol desequilibrante. Merece una mención también nuestra línea defensiva, sin fisuras, y que resolvió sin pasar apuros situaciones difíciles habida cuenta el estado del campo, con mucha agua, que bien pudo dar pie la algún error o a «balones muertos» en una zona crítica. Sien muchas opciones pra el brillo personal, en estas condiciones, estuvieron mejor que bien Javi Recamán, Borja y David Álvarez, de nuevo entre los destacados. Y no hubo más historia: tablas y repartición de puntos con un resultado que estimamos es el más justo y que, en la actual línea del equipo, refuerza su posición y el estado anímico del grupo, a la espera del siguiente convidado a Calabagueiros, el CF Noia

 

texto | foto: Xabier R.A.