Foto: S. Senande

A diez jornadas para la conclusión de la Fase Regular, el Cafés Candelas Breogán se encuentra en una situación comprometida.

Después de la derrota de este pasado fin de semana ante el Fuenlabrada, el conjunto lucense se encuentra en puestos de descenso, con siete triunfos, y con el riesgo de que los equipos que se encuentran por encima abran una brecha imposible de salvar.

Nada más aterriza en Lugo para sustituir a Natxo Lezkano, Tito Díaz expresó en rueda de prensa la necesidad de reforzar la plantilla. Unas carencias que son bien conocidas por la cúpula de la plantilla y que se han encargado de recordar los aficionados cada fin de semana. Las lesiones, un habitual a lo largo del curso, la salida de Millsap y los últimos resultados cosechados, han terminado por hacer saltar las alarmas.

Así, el Breogán se ha lanzado al mercado en la búsqueda de refuerzos con los que salvar la categoría. Los objetivos están bien definidos: un pívot y un base.

Henk Norel ha estado en el dique seco todo el curso y la salida de Jerome Jordan rumbo a Andorra dejó muy debilitado el juego interior, principalmente a nivel defensivo.

En el exterior, el único base al 100% del equipo es Christian Díaz, con un Ricardo Úriz lastrado por problemas físicos a lo largo de toda la temporada.
Por delante, un calendario muy exigente -salidas a Badalona, Madrid y Valencia, mientras que se recibirá a Barça Lassa y Unicaja-, la gran esperanza del Breogán pasa por apuntalar la plantilla.