Barcelona, 17 jun (EFE).- Tebas aseguró que ese modelo «no va a funcionar y luego habrá que reconstruir el fútbol», mientras que Soler defendió que el club catalán, en consonancia con lo que piden sus socios, persigue «una liga europea fuerte y una liga nacional fuerte».

«Lo que quieren hacer es poquito a poquito irnos anestesiando. Si quieren hacer una liga europea Barça y Madrid, que la hagan mañana. Quiero ver cuánto les dan, porque hablan de unas cifras… Estos clubes no se van porque todavía depende su economía en gran parte de las ligas nacionales», advirtió el presidente de la LFP en los ‘Encuentros en La Vanguardia’.

Soler, por su parte, instó al máximo mandatario de LaLiga a actuar para conciliar los intereses de los dos clubes más grandes de España con los del resto de integrantes de la LFP.

«De lo que se trata es que tú, como presidente de LaLiga, encuentres soluciones. Tienes capacidad y mucha. En lugar de ver esto como una botella, no medio vacía, sino seca, queremos que encuentres una oportunidad», respondió el dirigente azulgrana.

Tebas, que aseguró que la junta de la Asociación de Clubes Europeos (ECA) «tiene secuestrada a la UEFA», recordó que «el actual modelo de ‘Champions’ cambió hace tres años y ha funcionado», mientras esta competición continental «mataría las ligas nacionales, que es donde está el principal negocio de la industria del fútbol».

Soler admitió que las formas de las entidades precursoras de esa nueva competición no fueron bien recibidas por el resto de clubes, ni en España ni en las grandes ligas europeas, pero argumentó que el Barça tiene que «buscar una manera de ofrecer a sus socios y espectadores para que encuentren lo que quieren ver».

El director general del Espanyol, Roger Guasch, y el director general del Valencia, Mateu Alemany, también presentes en el debate, se posicionaron con LaLiga y rechazaron tanto el modelo como el proceder de los miembros de la junta de la ECA.

Guasch aludió al ejemplo del baloncesto, un deporte en el que el engrandecimiento de la competición europea «perjudicó a las audiencias y al negocio nacional». Y Alemany añadió que ese nuevo torneo, cuyo esbozo contempla cuatro grupos de ocho equipos, «no habrá Dios que lo aguante», y explicó que ni Atlético de Madrid ni Sevilla ni Valencia, que podrían entrar, confían en su éxito.

«Ni Madrid ni Barcelona han sido leales. Acudían a las asambleas de LaLiga y se quedaban callados después de reunirse el día anterior con otros diez u once clubes europeos negociando un formato que podría destruir el fútbol nacional», acusó Tebas.

Albert Soler, que subrayó varias veces que el Barcelona busca «tener una liga doméstica fuerte e igualada deportivamente», negó la deslealtad de la entidad azulgrana con el resto de clubes españoles.

«Reunirnos con clubes europeos no es una deslealtad. Solo faltaría que tuviéramos que avisar al presidente de LaLiga cada vez que nos reuniéramos con otras entidades», afirmó el directivo del Barça.