En el descanso del partido, un grupo de amigos cómplices con el club, le gastaron una broma a su amigo, que celebraba su despedida de soltero, ante el resto de los más de 5.000 espectadores del encuentro.

 

Entre todos, se inventaron un concurso ficticio en el que metiendo canasta desde medio campo con los ojos vendados, la víctima se llevaría un sueldo mensual de 2000€. Aunque no fue así, con la colaboración de todo el pabellón, nuestro protagonista Xan creyó que lo había conseguido…Pero poco duró la alegría, al enterarse a los pocos minutos de que todo era una artimaña de sus compañeros.