Carlos Sainz. Foto: McLaren Racing

(EFE).- El español Carlos Sainz (McLaren-Renault) cumple este domingo 25 años, confirmado entre la elite de la Fórmula Uno, en cuyo Mundial ocupa el séptimo puesto, el mejor de entre los pilotos que no militan en las tres escuderías con opciones a podio: Mercedes, Ferrari y Red Bull.

Sainz, hijo del doble campeón mundial español de rallys de idéntico nombre, afronta con éxito su quinta temporada en la categoría reina del automovilismo -en la que debutó en 2015 a bordo de un Toro Rosso- y este domingo festejará su primer cuarto de siglo en el circuito de Spa-Francorchamps, sede del Gran Premio de Bélgica. Que afronta, con 58 puntos, como el mejor de entre el resto («the best of the rest», en inglés).

‘Carlos Sainz, hijo’ -como se le conocía entonces-, que comenzó a competir en ‘karts’ en 2006 y que antes llegar a la F1 pasó por varias categorías del automovilismo en la escuela de jóvenes pilotos de Red Bull; sonó con fuerza para subirse ya en 2014 al coche del segundo equipo de la poderosa escudería austriaca, pero finalmente el elegido fue el ruso Daniil Kvyat, actualmente de nuevo en Toro Rosso.

A ‘Carletes’ le pusieron entonces como condición que ganara las ‘World Series’, campeonato que se anotó ese mismo año, por lo que en 2015 se convirtió en piloto oficial de Toro Rosso.

En ese equipo fue compañero del holandés Max Verstappen -ahora en Red Bull- y debutó en el Gran Premio de Australia, disputado en el circuito semi-urbano de Albert Park, en Melbourne. Una pista en la que acabó, el 15 de marzo de 2015, en una muy meritoria novena posición, sumando dos puntos en su primera carrera en la categoría reina.

Fue decimoquinto en ese Mundial, con 18 puntos; mejorando notoriamente sus prestaciones en la segunda temporada, en la que sumó 46 y fue duodécimo.

Siguió su progresión en su tercer año, en el que ‘machacó’ deportivamente al ruso Kvyat, su compañero entonces; antes de firmar, con un Toro Rosso, el cuarto en el Gran Premio de Singapur de 2017 -en el circuito de Marina Bay-: su mejor puesto hasta la fecha en F1.

Las cuatro últimas carreras de 2017 -año en el que fue noveno en el Mundia, con 54 puntos- ya las disputó en Renault, cedido por Red Bull, estructura a la que perteneció hasta finales del año pasado.

Con Renault, Carlos acabó décimo el pasado campeonato, en el que capturó 53 puntos, cinco menos de los que lleva en las primeras doce carreras de este año con McLaren, que, según dijo en una entrevista con Efe durante el pasado Gran Premio de Austria, «es quizá el primer equipo de Fórmula Uno en el que realmente» ve que forma «parte, a medio plazo».

Tras un arranque de año sin suerte, Sainz -que explicó a Efe en la citada entrevista que «McLaren no está en la Fórmula Uno para ser ‘el mejor del resto'»- puntuó por primera vez en Azerbaiyán, en la cuarta carrera del año, que acabó séptimo.

Brilló en Mónaco, con una sexta plaza que repetiría en Francia e Inglaterra; y tras acabar quinto las dos últimas carreras antes del parón estival, en Alemania y en Hungría, se encuentra a sólo siete puntos del francés Pierre Gasly, sexto en el Mundial y recién relegado a Toro Rosso desde Red Bull.

Cuando Carlos nació, hace exactamente 25 años, su padre -doble ganador del Dakar- ya había festejado sus dos Mundiales de rallys, que logró en 1990 y en 1992 con Toyota. Pero Carlos ‘sénior’ no fue campeón mundial hasta cumplir los 28.

Así que entre las muchas felicitaciones que el talentoso piloto madrileño recibió este domingo destaca la de su famosísimo y no menos virtuoso progenitor; que escribió, en una conocida red social el siguiente mensaje (en inglés) dirigido a su hijo : «Cuando yo cumplí 25 fue cuando cosas realmente importantes comenzaron a suceder. Así que, por si acaso… a por ello!».