Foto: RC Deportivo

 

Carlos Alberto Fernández – A Coruña, 9 dic (EFE).- El RC Deportivo, sumido en una profunda crisis deportiva que ha llevado a su Consejo de Administración a presentar este lunes su renuncia, tendrá en menos de un año tres presidentes distintos después de Paco Zas, como su antecesor, que fue clave en su elección, Tino Fernández, optara por presentar la dimisión pocos meses después de iniciar su mandato.

Habituado a la inestabilidad deportiva en los últimos años por los cambios frecuentes de titularidad en su banquillo, el Deportivo se aclimata también a la renovación de sus dirigentes.

La silla eléctrica del palco de autoridades, tal y como la definía Augusto César Lendoiro, presidente de la entidad entre 1988 y 2014, se cargó a su sucesor, Tino Fernández, y también al siguiente en la lista de dirigentes.

Fernández que puso fin a 25 años de Lendoiro como presidente en enero de 2014, revalidó su mandato en 2018, pero en 2019 presentó su dimisión.  Eso sí, el empresario tecnológico, que revitalizó económicamente al club, pero suspendió en su gestión social y deportiva, eligió a su sustituto.

Con las acciones de la que es titular, ya que es uno de los principales accionistas de la entidad, y con las que le fueron delegadas tanto a él como al Consejo de Administración que encabezaba, Fernández dio su apoyo a Paco Zas en detrimento de los otros candidatos, entre ellos su exconsejero Fernando Vidal, y decantó las elecciones.

El presidente actual no entró con buen pie. Su primer discurso, nada más resultar elegido y con Lendoiro entre el público, fue crítico con la gesión de quien había estado 25 años al frente de la entidad, y anunciaba una línea continuista respecto a Tino Fernández.

Unos pocos accionistas de los sectores más próximos a Lendoiro ya pidieron su dimisión en aquella misma Asamblea en la que fue elegido.

Zas se propuso mantener la política económica de Fernández y mantuvo en el club al director financiero de la entidad y también al deportivo, Carmelo del Pozo.

Su intención, tal y como llegó a manifestar, era galleguizar a un Deportivo con el que se quedó a las puertas del ascenso a LaLiga Santander.

Tras acariciar el objetivo marcado, el club afrontó una reestructuración sin cambiar las cabezas de sus órganos de dirección, pero sí reduciendo la masa salarial en los departamentos, también en el deportivo.

El club, que arrastra una deuda próxima a los 90 millones de euros, no pudo retener a sus jugadores más desequilibrantes, tanto los cedidos (como Domingos Duarte, Pablo Marí o Carlos Fernández) como a los que tenía en propiedad (hizo caja con Edu Expósito y Quique González y liberó las fichas de otros como el argentino Fede Catabia).

El banquillo quedó en manos de Juan Antonio Albacete Anquela, que ganó el primer partido y no volvió a sumar los tres puntos en los otros nueve que estuvo al frente de la plantilla.

Tras escuchar a Riazor pedir la dimisión del director deportivo y, posteriormente, la suya, Zas destituyó a Anquela tras el décimo encuentro.

A Del Pozo, que compareció en numerosas ocasiones ante los medios de comunicación, el club le silenció mediáticamente y para el banquillo contrató a Luis César Sampedro, que amplió la serie sin ganar hasta los 18 partidos, la peor de la historia de un Deportivo centenario que es colista de Segunda División.

Ya en pleno bache de resultados, el Consejo llegó a plantearse la dimisión en octubre, pero entonces esta no se produjo.

«Como deportivista, otros pensarán otra cosa, pero en un momento como este, con el equipo último, pensar en no apoyar al Deportivo, en bajarme del barco, no lo entendería. Soy deportivista desde que nací y abandonar a mi equipo cuando está en esta situación no entra en mis conceptos», apuntó a su salida del Consejo de Administración de hace casi dos meses.

Esa fue la última vez que compareció ante los medios de comunicación, en la que, además, anunció la Asamblea de Accionistas que se celebrará la próxima semana.

En esa Junta no se planteó ningún punto en el orden del día para cambiar el Consejo de Administración, si bien la Ley de Sociedades de Capital permite que el cese de los administradores se produzca aunque no figure en el programa previamente establecido.

En todo caso, y tras haber hecho oficial su renuncia, esta será efectiva el próximo 13 de enero en otra Asamblea de socios con carácter extraordinario que Zas ha convocado este lunes.

El Deportivo, tras la segunda dimisión consecutiva de un presidente, afrontará sus terceras elecciones en año y medio y el que llegue tendrá el reto de evitar el descenso a Segunda B.