Infografía: RC Celta

David Moldes – Vigo, 11 dic (EFE).- Uno de los mejores indicadores de la salud del Celta de Vigo desde la llegada de Carlos Mouriño a la presidencia es la cantera. El Barça siempre fue el modelo en el que se fijó, por eso los técnicos con pasado azulgrana han desfilado en estos últimos años por el banquillo de Balaídos.

Pero el máximo accionista del Celta entendía que para apuntalar esa apuesta se necesitaba transformar las viejas instalaciones de A Madroa, donde se han formado varios de los mejores jugadores de su historia.

Empresario de éxito en México, Mouriño tiene una obsesión desde que en 2008, obligado por una gigantesca deuda de 87 millones de euros, se vio obligado a acogerse a la ley concursal: garantizar la viabilidad económica del club.

Y eso pasa, a su entender, por potenciar la cantera para convertirla en la pieza angular del Celta del futuro. Seis futbolistas fijos para el entrenador argentino Eduardo Coudet se formaron en la vieja ciudad deportiva de A Madroa, con el internacional español Iago Aspas como máximo exponente.

El Celta inauguró su nueva ciudad deportiva Afouteza, en la localidad vecina de Mos, el pasado 28 de noviembre, un año después del simbólico acto de la colocación de la primera piedra. «El sueño se hace realidad», dijo Mouriño, emocionado, durante su discurso. Y fue más allá: «Me han llamado iluso por soñar en grande, pero el iluso es el que no se esfuerza y lucha por conseguir sus sueños».

237.000 METROS CUADRADOS REPARTIDOS EN 9 CAMPOS

La nueva ciudad deportiva ocupará 237.000 metros cuadrados distribuidos en los nueve campos (5 de hierba natural y cuatro de hierba artificial), el Arena-multiusos, edificios de vestuarios, residencia para categorías inferiores, zonas de gimnasio y spa.

«Se ha realizado un trabajo muy completo y laborioso tras visitar la totalidad de las ciudades deportivas de LaLiga y las principales de Europa», explica a la Agencia Efe Carlos Cao, director de Área de Negocio y responsable técnico de las nuevas inversiones del club.

Cao subraya que el Celta trabaja con un programa de «denominación de origen» que han exportado a muchos países, y entorno a él se estableció «un plan de necesidades» que el arquitecto «supo interpretar» a la perfección. «Así se creó un masterplan y a partir de él se establecieron las fases de la actuación», puntualiza.

Esta primera fase del proyecto, en la que el club ha invertido más de diez millones de euros, ya cuenta con dos campos de fútbol -uno de ellos es doble- y zona de tecnificación e instalaciones interiores con vestuarios, gimnasio, sala de fisioterapia, oficinas, sala de prensa Y set de televisión.

«Estas instalaciones nos tienen que dar un salto de calidad», ambicionó Aspas, quien no esconde que el césped del campo de A Madroa era un lastre para el equipo.

«Cuanta más calidad de trabajo tengas será más fácil llegar al éxito, y la nueva ciudad deportiva aumenta la calidad del trabajo con mejores campos e instalaciones más funcionales, factores clave», apunta Borja Oubiña, símbolo del celtismo, ex futbolista e integrante de la dirección deportiva desde hace años.

«Hemos intentado tomar lo mejor de cada una de las ciudades deportivas que hemos visitado para plasmar esas ideas en el proyecto y hacer una ciudad deportiva tremendamente funcional y operativa, con una máxima: respeto por el medioambiente, con actuaciones muy importantes como la realización de balsas de agua que nos convierten en autosuficientes en el consumo de recursos hídricos en el riego de los campos, que suponen el mayor consumo de agua en las instalaciones», cuenta Cao.

Infografía: RC Celta

MIÑAMBRES: «ES UN IMPULSO EN EL MEJOR MOMENTO»

El proyecto, firmado por los arquitectos gallegos Jesús Irisarri y Guadalupe Piñera, también prevé la construcción de la Universidad del Deporte, así como áreas de tecnificación, restauración y ocio.

«Permitirá explotar nuestra cantera, nuestra producción de talentos, en unas instalaciones de primerísimo nivel y además posibilitarán que selecciones o clubes de diferentes lugares del mundo puedan elijan a nuestro complejo para sus stages de pretemporadas», avanza Cao, que añade otro factor importante.

«Dotará al club de las infraestructuras necesarias para poder crecer en áreas como la innovación, la formación, el ocio deportivo, nuevas secciones deportivas y áreas no vinculadas al futbol como la restauración, música o eventos culturales», agrega.

«Es un impulso que nos llega en el mejor momento, justo cuando otra camada de chicos de la cantera está llegando y ayudando al primer equipo», apunta a Efe Felipe Miñambres, director deportivo del Celta desde el verano de 2016.

«Es un cambio brutal, un salto de calidad en todos los sentidos. Estamos como un niño con zapatos nuevos», destaca el capitán Hugo Mallo, que llegó en el segundo año de infantiles a la cantera celeste y hoy presume de ser el futbolista del club con más partidos en Primera División.

AFOUTEZA COMO SÍMBOLO DE LA IDENTIDAD DEL CELTA

La afición del Celta ha sido la que ha elegido el nombre de la nueva ciudad deportiva, en una votación en la que participaron más de 15.000 personas. «Afouteza simboliza nuestra identidad, nuestro carácter, y gracias a ella hemos conseguido cumplir este sueño», sostiene Mouriño.

«Enseñemos al mundo el significado de afouteza», decía el Celta en su campaña de abonados de la temporada 2016-17, la de su regreso a una competición europea -alcanzaría la semifinal de la Europa League por primera vez en su historia, siendo derrotado por el Manchester United de Jose Mourinho-.

Ese lema fue el punto de partida para la popularización de un término que en 2017 fue elegida Palabra del Año en Galicia, con un 48 por ciento de los votos en el concurso promovido por el Portal das Palabras, un proyecto web para la modernización y la divulgación del léxico gallego de la Real Academia Galega y la Fundación Barrié.

El origen de la palabra es el verbo del latín «favere», que significa «favorecer» o «proteger», y es definida por la Real Academia Galega como «la disposición de quien actúa sin temor a las dificultades o peligros» o «la seguridad que una persona demuestra en sí misma».

«En 97 años de historia, nunca nadie pudo pronunciarla con el sentido que ahora tiene», sostiene, orgulloso, Carlos Mouriño. Faltan tres años para el centenario y el club trabaja para celebrarlo con la ciudad deportiva Afouteza finalizada. Ese es el nuevo sueño del presidente.