Foto: NBA

Es un hecho. El All-Star Weekend ha perdido la frescura y originalidad de otras ediciones y cada vez presenta menor audiencia, aburrida por un espectáculo que comienza a rozar el esperpento más soporífero.

Lo avisó Jeff Van Gundy hace unas semanas, cuando no dudó en etiquetar al evento como «una auténtica vergüenza» del que «cada vez menos jugadores quieren formar parte».

Con los resultados, deportivos y de seguimiento, en mano, estas palabras toman una mayor fuerza y han obligado a Adam Silver, Comisionado de la NBA, a manifestarse en la búsqueda de soluciones con la que regresar al éxito de pasadas ediciones. Y una de ellas podría estar en Europa.

Una de las nuevas medidas que podrían estar barajando en las oficinas de la liga sería la de la creación de uno o varios pequeños eventos con los que alimentar la competitividad (y, con ello, la audiencia y las arcas) de corte muy similar al de la Copa del Rey, en España, y las distintas copas domésticas que se celebran cada año en el Viejo Continente.

Para abrir hueco a estas mini-competiciones, Adam Silver podría reducir el número de partidos de regular season en torno a los 70 encuentros.

Una medida que, además, podría seguir extendiendo la marca NBA a todos los rincones del globo. Eso sí, el gran handicap con el que se encontraría Adam Silver y compañía sería el aspecto económico: doce partidos menos por franquicia supondría un menor aporte de las cadenas televisivas y, por ende, una menor recaudación para las franquicias.